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CATÓLICO que se respeta, se prepara para el mes del Sagrado Corazón de Jesús.
LA CONSAGRACIÓN DIARIA AL SAGRADO CORAZÓN.
(Acto de Consagración que hizo de sí Santa Margarita María al Divino Corazón de Jesús)
"Yo, N. N., me dedico y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo; le entrego mi persona y mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, para no querer ya servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarle, amarle y glorificarle.
Ésta es mi irrevocable voluntad: pertenecerle a Él enteramente y hacerlo todo por amor suyo, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda disgustarle. Te tomo, pues, Corazón divino, como único objeto de mi amor, por protector de mi vida, seguridad de mi salvación, remedio de mi fragilidad y mi inconstancia, reparador de todas las faltas de mi vida, y mi asilo seguro en la hora de la muerte.
Sé, pues, Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, y desvía de mí los rayos de su justa indignación. Corazón amorosísimo, en ti pongo toda mi confianza, porque, aun temiéndolo todo de mi flaqueza, todo lo espero de tu bondad.
Consume, pues, en mí todo cuanto pueda disgustarte o resistirte. Imprímase tu amor tan profundamente en mi corazón, que no pueda olvidarte jamás, ni verme separado de ti. Te ruego encarecidamente, por tu bondad que mi nombre esté escrito en ti. Ya que quiero constituir toda mi dicha y toda mi gloria en vivir y morir llevando las cadenas de tu esclavitud.
Así sea".

La devoción a la Gran Promesa
Sucedió el 16 de junio de 1675, igualmente en la octava de Corpus Christi. Apareciéndole el Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque resplandeciente como las demás veces y mostrándole su Corazón, se quejó de los continuos ultrajes y sacrilegios que recibe en el Sacramento de amor y agregó con más dolor, que los recibía de corazones a Él consagrados. Por esto le confió la misión de hacer conocer y amar su adorable Corazón:
“Es esto lo que yo te pido: los que comulgaren el primer viernes del mes, por nueve meses seguidos, con las debidas disposiciones, obtendrán con seguridad la gracia de no morir en pecado mortal y de la perseverancia final”.
(Disposiciones:
1ª, estar en gracia de Dios (confesión);
2ª, estar en ayunas desde una hora antes de comulgar;
3ª, saber lo que se va a recibir y acercarse a comulgar con devoción: quien recibe un Sacramento de los vivos sabiendo de no estar en gracia de Dios, comete pecado gravísimo de sacrilegio, porque recibe indignamente una cosa sagrada).
Sagrado Corazón de Jesús, ¡en tí confío!

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