APOCALIPSIS - EDITADO. El Libro de la Revelación
Solamente en la primera y segunda epístolas de Juan, en el Nuevo Testamento, se utiliza la palabra griega «anticristo». Las citas son cuatro:
"Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría un anticristo; en realidad ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora." (1 Juan 2, 18).
"¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo: el que niega al Padre y al Hijo." (1 Juan 2, 22).
"Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo." (1 Juan 4, 3).
"Porque han invadido el mundo muchos seductores que no confiesan a Jesucristo manifestado en la carne. ¡Ellos son el Seductor y el anticristo !" (2 Juan 1, 7).3
En los tres primeros versículos, el anticristo es presentado como un grupo de personas ajenas a la comunidad cristiana, que niegan que Jesús es el Cristo, pero tienen la capacidad de inspirar en muchos el rechazo a Jesús.
En el versículo de la segunda carta lo que se expone es inverso: muchos que no manifiestan a Jesucristo llegan luego a ser la singular pareja dual: "el Seductor y el anticristo" por oposición "al Padre y al Hijo". El camino hacia el rechazo al Dios cristiano comienza en esta descripción por el rechazo al origen de Jesucristo.
La conducta que Juan sugiere a la comunidad para superar estos peligros que llevan al ateísmo es el retorno al amor fraternal como lo hizo Cristo y a la ley de Dios.
Anticristo - Wikipedia, la enciclopedia libre
Primera Lectura (Lectio Divina)
Apocalipsis 10, 8-11
Yo, Juan, oí de nuevo la voz que ya me había hablado desde el cielo, y
que me decía: "Ve a tomar el librito abierto, que tiene en la mano el
ángel que está de pie sobre el mar y la tierra".
Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él me dijo:
"Tómalo y cómetelo. En la boca te sabrá tan dulce como la miel, pero
te amargará las entrañas".
Tomé el librito de la mano del ángel y me lo comí. En la boca me supo
tan dulce como la miel; pero al tragarlo, sentí amargura en las
entrañas. Entonces la voz me dijo: "Tienes que volver a anunciar lo
que Dios dice acerca de muchos pueblos, naciones y reyes".
+ Meditatio
A través de estas imágenes, el Señor nos habla sobre la dualidad del
Evangelio: por un lado es dulce, pero por el otro es amargo. Y es que
cuando somos objeto del Evangelio, éste resulta hermoso.
Todas las palabras que se nos dicen en la evangelización llenan de
alegría y de dulzura el corazón. Sin embargo, cuando nosotros nos
convertimos en los sujetos del Evangelio, es decir, cuando hay que
vivirlo, cuando hay que DIGERIRLO y llevarlo a la vida cotidiana, ya
no es tan dulce, sino que llega incluso a amargar. Más aún cuando al
ser sujeto del Evangelio, éste nos impulsa a denunciar todo lo que es
contrario al amor, a la justicia y la verdad.
Esta es la razón por la cual en la Iglesia tenemos muchos OYENTES del
Evangelio y pocos TESTIGOS; muchos que van a misa el domingo, pero que
el resto de la semana viven al margen de lo que escucharon el domingo.
Si realmente queremos ser auténticos cristianos, debemos aceptar esta
dualidad de amargura y dulzura. No es fácil ser verdadero testigo de
Jesús, esto amargará nuestras entrañas, sin embargo la dulzura que
contienen las promesas de Cristo y la presencia del Espíritu Santo
harán que nuestra vida alcance la madurez cristiana y humana.
+ Oratio
Gracias, Señor, por la dulzura de tu mensaje, gracias por que es un
deleite escuchar lo que te agrada y te complace; en verdad encuentro
vida en lo que me propones. Pero, Señor, también encuentro la amargura
de mi necedad y dura cabeza, encuentro que mi cuerpo se revela a
cumplir tus preceptos y es como si me dirigiera a la muerte, pero me
confío a ti, Señor, y aunque mucho cueste digerir las partes que me
exigen en el Evangelio, lo acepto con gran agrado y disposición de
corazón, solo te pido tu gracia para que esa amargura se traduzca en
la felicidad de hacer lo que te agrada.
+ Operatio
Hoy buscaré tres cosas de la vida cristiana que en verdad me parezcan
como un trago amargo, por la exigencia que me representan, y pediré a
Dios la gracia de vivir cada una de ellas.
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El Evangelio de hoy
Lucas 19, 45-48
Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que
vendían y compraban allí, diciéndoles: "Está escrito: Mi casa es casa
de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones".
Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos
sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo intentaban matarlo,
pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba
pendiente de sus palabras.
+ Reflexión
San Pablo, escribiendo a los Corintios, nos dice que somos el templo
del Espíritu Santo. Hoy Jesús nos dice que SU casa, SU templo, debe
ser casa de oración. Pensemos por un momento si nuestra vida interior
se puede considerar una casa de oración o es en realidad un lugar
lleno del ruido del mercado del mundo que está gritando dentro de
nosotros y buscando vendernos sus necias ideas.
Por qué no invitamos hoy a Jesús para que, con su poder y autoridad,
eche fuera a todos estos gritones, ponga nuestra vida interior en paz
y así se convierta, como lo fue en María Santísima, en un verdadero
lugar de encuentro con Dios.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro