Por qué la Virgen no es «Corredentora»
****Cada cierto tiempo vuelve la propuesta de proclamar un «quinto dogma mariano» que declararía a la Santísima Virgen Corredentora, Mediadora de todas las gracias y Abogada. Se presenta como un acto de amor a María, como un título de gloria que solo la tibieza podría negarle. Pero detrás de esa palabra piadosa se esconde un error que toca el corazón mismo de la fe.
«Corredentora» significa «redentora juntamente con otro». No es un sinónimo culto de «cooperadora»: afirma que María redime. Y María no puede redimir. El pecado es una ofensa de magnitud infinita por la dignidad infinita del ofendido, y solo puede repararla quien sea a la vez Dios y hombre. María, criatura, no puede reparar lo que solo Dios repara. Lo demostró San Anselmo hace novecientos años. Si no puede redimir, la palabra «Corredentora» afirma de ella algo imposible: es falsa de raíz.
Tampoco es un título tradicional. No aparece en la Escritura, ni en los Padres, ni en concilio alguno; su rastro más antiguo es un himno devocional de Salzburgo de los siglos XIV-XV, y no se generaliza hasta el siglo XIX. San Bernardo, el gran cantor de María, no lo emplea ni una vez. Y conviene un dato que los promotores callan: el único «Papa» que defendió ese título de forma expresa y repetida —siete veces— fue Wojtyła. Los dos polos de la polémica actual (quien lo empujó y quien hoy lo retira) son igualmente conciliares. Defender la «Corredentora» no es defender la Tradición: es defender una novedad del siglo XX.
María ya tiene el título que contiene todos los honores posibles para una criatura: Madre de Dios, definido en Éfeso. Quien honra al Hijo, honra a la Madre; quien atribuye a la Madre lo que solo pertenece al Hijo, los deshonra a ambos.
El diálogo: ¿Es la Virgen realmente Corredentora? – …
El informe con las fuentes: Por qué la Virgen no es «Corredentora» – …