Lema de bienvenida:
La ciencia, hijo mío, por más que sea grande, es siempre poca cosa; es menos que nada comparada con el formidable misterio de la divinidad. Hay que transitar otros caminos. Limpia tu corazón de toda pasión terrenal, humíllate en el polvo y !reza! Así encontrarás con certeza a Dios, que te dará serenidad y paz en esta vida y eterna beatitud en la otra. San Pío de Pietrelcina