Fragmento
Sin embargo,
cuando pretendemos organizar el mundo adoptando o juzgando el papel de Dios, el resultado es que hacemos entonces
un mundo peor. Podemos y debemos influir en que el mundo mejore, pero
sin olvidar nunca quién es el Señor de la historia. Porque, como ha señalado
Benedicto XVI, nosotros quizá sufrimos ante la paciencia de Dios, pero todos necesitamos de su paciencia.
El mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores.El mundo es redimido por la paciencia de … [Más]